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Pontedeume le planta cara a la soledad no deseada con un programa pionero

FERROL360 | Martes 3 de febrero de 2026 | 7:58

A veces no hace falta una gran conversación. Basta un saludo. Que alguien te llame por tu nombre. Que pregunte qué tal va el día. En Pontedeume lo saben bien y, por eso, desde la Concellería de Servizos Sociais llevan meses trabajando para llegar a quienes viven una soledad que no siempre se ve, pero que pesa.

La iniciativa contra la soledad no deseada echó a andar en agosto-septiembre de 2025, al amparo de una subvención de la Deputación, pero nació de algo mucho más cotidiano: la sensación, cada vez más evidente, de que había personas mayores a las que las actividades habituales no alcanzaban.

«Tenemos un Concello muy dinámico, con muchísima vida cultural y deportiva, y espacios como el centro de mayores o el baile del último domingo de mes», explica la concelleira de Servizos Sociais, Igualdade e Facenda, Charo Huertas Garavana. «Ahí socializan, se relacionan… pero aun así veíamos que no llegábamos a todos. Hay gente a la que le cuesta más. Personas que están solas, muy solas, incluso teniendo familia».

Soledades que llegan tras un fallecimiento, una ruptura, un cambio de domicilio. Otras más silenciosas, que se cuelan incluso entre quienes viven acompañados. «A veces —cuenta Huertas— el simple ‘hola, Amparo, ¿qué tal estás?’ de un vecino les alegra el día entero. Y eso dice mucho».

Localizar, escuchar, acompañar

Con poco margen de tiempo para poner en marcha el programa, el primer paso fue localizar a esas personas. Desde Servizos Sociais se elaboró un pequeño censo a partir de usuarias y usuarios del Servizo de Axuda no Fogar (SAF) y de otras actividades municipales. A partir de ahí, llegaron las entrevistas presenciales y telefónicas.

El trabajo se centró en algo muy concreto: escuchar. «Hicimos un proceso de evaluación individual, analizando necesidades, síntomas y la situación personal de cada participante», explica Marta de la Fuente, psicóloga sanitaria. «Después elaboramos un plan de seguimiento personalizado, con llamadas periódicas, orientaciones y pautas adaptadas a cada caso, siempre con el objetivo de reducir de manera significativa la percepción de soledad».

Ese contacto constante permitió, además, recoger inquietudes y dificultades que ahora sirven de base para diseñar futuros proyectos municipales. Un feedback directo, sin intermediarios.

Sensibilizar también a las familias… y a la juventud

El programa no se quedó en la atención directa. Incluyó charlas de sensibilización para visibilizar la soledad no deseada y asesoramientos individualizados a familiares. «Muchas veces no saben cómo acompañar, qué hacer o qué decir. También ahí había que trabajar», apuntan desde el Concello.

Pero una de las partes más especiales del proyecto llegó cuando se decidió mirar hacia los más jóvenes. Con un enfoque claramente intergeneracional, el equipo acudió a dos colegios de Pontedeume, en cuarto, quinto y sexto de Primaria, y también al instituto, para hablar de empatía, envejecimiento y acompañamiento.

«No se trataba de ir a contar cuentos ni de visitas puntuales», aclaran. «Fueron charlas para que entendieran las necesidades y dificultades de las personas mayores, y para darles herramientas sencillas: escuchar, preguntar, estar».

La respuesta sorprendió incluso a las impulsoras del programa. En el instituto, con alumnado de cuarto de la ESO, surgió algo inesperado: casi una veintena de jóvenes voluntarios. «Algunos ya están preguntando cuándo empezamos», cuentan con una sonrisa. ¨Tenemos una juventud maravillosa. Divino tesoro».

Las dinámicas finales dejaron frases que emocionan: «Voy a escuchar más», «quiero que me cuenten historias», «voy a hacerles partícipes de mi día a día». Incluso quien llegó pensando que sería «un tema aburrido» acabó reconociendo que había sido «bonito».

Segunda edición: continuidad y nuevos espacios compartidos

La segunda edición del programa arranca en febrero, con una idea clara: que no sea algo puntual, sino un proyecto con continuidad durante todo el año. Ahora mismo el Concello trabaja en diseñar acciones sostenidas en el tiempo y nuevas propuestas intergeneracionales.

«Siempre digo que no entiendo por qué las actividades se hacen por rangos de edad», reflexiona la concelleira. «Un taller de cocina, por ejemplo, ¿con quién mejor que con tu abuela?». Ideas como espacios de lectura compartida, encuentros en plazas o actividades cotidianas pensadas para mezclar generaciones están sobre la mesa. Porque, al final, combatir la soledad no deseada no va de grandes discursos. Va de crear vínculos. De estar. De no dejar a nadie fuera.