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Problemas de comunicación entre hombre y mujeres, como el perro y el gato

  • Imagen de Rebeca_Ferrol360 Rebeca_Ferrol360
  • enero 7, 2016

ALEXANDRE LAMAS (Psicólogo) | “Esa cabeciña…” | Jueves 7 enero 2016 | 17:01

Si me preguntasen quién es el tipo más simpático de este país, respondería, sin dudar, que Berto Romero. No hay anécdota, chascarrillo o comentario de ese hombre que no esté lleno de humor y audacia. De todo lo que hace Berto, lo que más me gusta son sus improvisaciones en la sección “Nadie sabe nada”, en la que él y Andreu Buenafuente responden a las preguntas del público.

En una de esas improvisaciones Berto explicó que la famosa enemistad entre perros y gatos era debido a que estas dos especies tenían un lenguaje corporal inverso. Es decir, cuando un gato dirige las orejas hacia delante, es señal de atención; cuando mueve el rabo de un lado a otro, indica inquietud; y cuando se agazapa, se esta preparando para atacar.

Esos mismos son los gestos de un perro que quiere jugar. Así que cuando el perro quiere jugar con el gato, este cree que lo quiere atacar, y se prepara para atacar él. El perro cree entonces que el gato quiere jugar y se lanza a por él. El gato, asustado, sale huyendo, mientras el alegre perro lo persigue. (Para ver el video pinchad aquí).

La verdad es que tengo dos perros que convivieron durante años con mi gato y nunca tuvieron más conflicto que el de ver quien atrapaba antes la pelota, aunque el gato nunca me la traía de vuelta. Pero el escuchar a Berto me recordó a algo que había leído en el libro “Una aproximación cultural a los problemas de comunicación entre hombres y mujeres”, de los sociólogos Daniel Meltz y Ruth Barker, y según el cual, algo parecido pasa entre los hombres y las mujeres.

En su libro, defienden que hay un período entre la infancia y la adolescencia en que niños y niñas tienden a relacionarse principalmente con otras personas de su género y adquieren formas de comunicación distintas. Durante este período las mujeres aprenderían a usar el lenguaje como forma de establecer relaciones íntimas y de confianza, así como para intercambiarse información sobre el grupo, las opiniones de los otros, etc. Mientras que los hombres lo usarían más frecuentemente que las chicas como herramienta de agresión y dominación. Por eso, los mismos gestos y palabras pueden significar cosas distintas.

El libro es de 1989 y por suerte los modelos educativos van cambiando, por lo que la idea de un estilo comunicativo por géneros, gradualmente se va desvaneciendo, si es que alguna vez fue real. Sin embargo me gustaría exponer las cuatro confusiones más habituales siguiendo la clasificación que hicieron estos sociólogos y que cada uno, sea cual sea su género, se identifique con las que considere:

1.- Los gestos de escucha: en el estilo comunicativo femenino se usan los asentimientos y expresiones como “aja” para mostrar que se escucha al interlocutor. El estilo comunicativo masculino usa estos gestos solo en el caso de estar de acuerdo con lo que se está diciendo, por eso, si alguien los usa mientras él habla, interpretará que el interlocutor está de acuerdo con sus palabras.

2.- El silencio: íntimamente relacionado con el anterior está el tema de los silencios, para el estilo comunicativo masculino el silencio es símbolo de escucha, mientras que para el estilo comunicativo femenino, el silencio del interlocutor simboliza que se le está ignorando (dado que de forma inconsciente espera los gestos de escucha del punto anterior).

3.- Las preguntas: en el estilo comunicativo femenino se usan las preguntas sobre la vida de los otros para demostrar interés y preocupación por el bienestar ajeno. Mientras que para el estilo comunicativo masculino las preguntas sobre aspectos personales se interpretarán como un intento de encontrar algo con lo que poder atacarle o de coartar su libertad, de ahí que se responda a ellas de manera agresiva.

4.- Ofrecer soluciones: este punto es un clásico, y aparece reflejado en muchas películas y series de televisión que tratan sobre la vida en pareja. En el estilo de comunicación femenino, cuando se cuenta un problema, se espera del interlocutor más el apoyo emocional que una solución práctica. Justo al revés de lo que ocurre en el estilo masculino, que interpretará que se le está demandando una solución práctica. Ofrecer esta solución puede ser interpretado a su vez, por la otra parte, como una falta de confianza en sus capacidades para encontrar las soluciones por si misma. Lo cual frecuentemente lleva a discusiones.

Las malas interpretaciones provocan una gran parte de los conflictos interpersonales que sufrimos. Si tomamos conciencia de lo que nuestras actitudes simbolizan para los otros, y de lo que los otros nos quieren decir realmente con las suyas, podremos en cierta medida, evitarlos. Así que hagamos un pequeño esfuerzo, e intentemos entendernos, que con un poco de suerte tendremos que soportarnos un año más.

Feliz 2016

Alexandre Lamas es psicólogo y ejerce profesionalmente en Ferrol, para más información podéis visitar su página web pinchando aquí.

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