RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Miércoles 19 marzo 2014 | 15:26
Navantia ha asegurado este miércoles que los trabajadores de Atenasa ocupan «sin autorización» la sede del comité, afirmando que están cometiendo una «grave irregularidad». El departamento de comunicación del grupo público sostiene que el edificio está ocupado «sin autorización por unos trabajadores despedidos de una auxiliar» y «lamenta» su problemática.
Sin embargo, estima que «no son personal de Navantia» y permanecen allí «sin permiso alguno». Así, resalta que la compañía «ha mantenido reuniones con ellos y con la empresa tratando de buscar la mejor solución», pero remarca que «las reivindicaciones son ajenas a Navantia» y que «no tiene capacidad para atenderlas».
Ante la reclamación del colectivo sobre el cumplimiento de los Pactos de la Castellana, Navantia indica que el acuerdo «no puede prevalecer sobre la ley actual», que obliga a la adjudicación de contratos a «la oferta económicamente más ventajosa». Así, se limita «la posibilidad de que las subcontratistas adquieran carácter de compañía auxiliar estable, a diferencia de la situación existente en el momento de la forma».
Pactos
Igualmente, el grupo naval asevera que «la norma actual impide que los contratos tengan una duración ilimitada». En caso contrario, se incurriría en una «injerencia» por su parte y se atentaría «contra la libertad de contratación de las empresas». Por tanto, cree que los requerimientos de garantía de empleo son contrarios a los «principios de igualdad y no discriminación».
A su juicio, «supondría una preferencia-privilegio» en una «situación económica y laboral totalmente diferente a la existente en el momento del acuerdo». Finalmente, pide a los operarios que abandonen las instalaciones.
Familiares
Para muchos, el Día del Padre es una jornada más; para los familiares de los trabajadores de Atenasa, es un miércoles «complicadísimo». Les gustaría poder ver a los operarios, que cumplen dos semanas de encierro en el local del comité de empresa de Navantia Ferrol, pero la compañía pública les ha negado una vez más el acceso.
Yolanda Rodríguez es la esposa de uno de los afectados. «Tenemos que seguir intentándolo», ha declarado a las puertas del astillero. No han logrado su objetivo, aunque siempre acuden a la planta de Esteiro «con esperanza». A su juicio, «hoy es un día muy complicado», reprochando a la antigua Bazán que los hijos de los trabajadores «no podrán entregarles su regalo».
Sobra decir que «para los niños es muy complicado». Uno de ellos, con la sinceridad que les caracteriza, preguntó a su madre si «el señor Navantia podrá dejarnos ver a papá». No ha podido ser, de nuevo. Belén Fernández, otra de las mujeres que acuden al centro fabril, reitera que «no mataron a nadie» y que impedirles la entrada es «una puñalada».
Pactos de la Castellana
En torno a las afirmaciones de Navantia, que niega la vigencia de los Pactos de la Castellana para que parte de los despedidos puedan acogerse a un programa de garantías y conservar su empleo, se limitan a señalar que «algo tenía que decir» el grupo estatal y que «no van a dar el brazo a torcer de primeras».
Recuerdan en este sentido que la firma pública respaldó esos acuerdos. En la sede del comité se mantiene el encierro con 6 personas, una menos que al inicio ya que esta última fue requerida por Atenasa para incorporarse al tajo. Sin embargo, se podría ampliar con el respaldo de otras auxiliares.
«Es muy duro», observó Fernández, apuntando que para las que son madres es complicado explicarles la situación a sus hijos. Están, sin embargo, «a muerte» con ellos porque están «peleando por la familia» y por su empleo. Y todo ante muchas dificultades, porque «no tener muchas noticias se nota». «Hoy es un día difícil, quizá el más difícil», añaden.
