El Racing de Ferrol consiguió en Riazor su primera victoria fuera de casa de la temporada después de imponerse por 0-1 al Deportivo Fabril. Tres puntos importantes, de esos que tienen un valor especial, porque llegan en un derbi, porque permiten seguir creciendo y porque sitúan a los verdes en puestos de playoff después de siete jornadas.
Y todo ello en una tarde en la que, una vez más, la afición racinguista tuvo mucho que ver con lo que se vivió.
Desde bastante antes del comienzo del partido, A Coruña ya tenía un buen número de camisetas verdes por sus calles. El desplazamiento era de los que apetecían y el racinguismo respondió. No hace falta dar una cifra de aficionados para destacar el gran ambiente que crearon los seguidores ferrolanos en Riazor. Se hicieron notar, animaron y acompañaron al equipo en un encuentro que terminó siendo bastante más sufrido de lo que nos hubiese gustado.
Javi Vázquez mantuvo buena parte del equipo que había ganado al Pontevedra la semana anterior. Lucas Díaz volvió a ocupar la portería, con Migue Leal, Eric Monjonell, Ger Nóvoa y Álvaro Ramón en defensa. Fabio continuó en el centro del campo, esta vez acompañado por Vicente Esquerdo, mientras Raúl Blanco, Ropero, Etienne Eto’o y Dani Ojeda completaron el once.
La entrada de Esquerdo por Bernal fue la principal novedad de una alineación que empieza a mostrar cierta continuidad, aunque el entrenador sigue introduciendo cambios para aprovechar las diferentes opciones que tiene en la plantilla.
El partido no comenzó especialmente bien para el Racing de Ferrol.
El Fabril salió con ganas, tuvo más balón durante los primeros minutos y trató de llevar la iniciativa. Los verdes tuvieron que trabajar bastante para encontrar su sitio y no consiguieron imponer el juego que habíamos visto en algunos momentos de las jornadas anteriores.
El equipo local se mostró atrevido y buscó la portería de Lucas Díaz, aunque sin encontrar demasiada claridad en los metros finales. El Racing, por su parte, intentaba mantenerse ordenado y aprovechar sus oportunidades para salir hacia el campo contrario.
No estaba siendo una primera parte brillante, pero tampoco era un partido en el que los verdes estuviesen desbordados. Había bastante igualdad, pocas ocasiones realmente claras y la sensación de que cualquier detalle podía terminar decidiendo el encuentro.
Y ese detalle llegó cuando se acercaba el descanso.
Unai Ropero marcó el 0-1 en el minuto 44, aprovechando una de las oportunidades del Racing para adelantar a los nuestros prácticamente en la última parte del primer tiempo.
Era su primer gol con la camiseta racinguista y llegaba justo una semana después del estreno goleador de Etienne Eto’o ante el Pontevedra. Dos delanteros que empiezan a encontrar portería y que pueden aportar mucho durante una temporada que todavía tiene muchísimo recorrido.
El gol cambió el panorama del partido. El Racing se marchó al vestuario con ventaja después de una primera mitad en la que el Fabril había tenido más protagonismo con el balón.
Quedaba toda la segunda parte y, como terminaríamos comprobando, no iba a resultar nada sencilla.
El Fabril regresó al campo dispuesto a buscar el empate y el Racing tuvo dificultades para alejar el juego de su área. Javi Vázquez empezó a mover el banquillo, dando entrada a Bernal y Roberto Arroyo, y posteriormente a Raúl Alcaina.
Pero el momento que terminó de complicar el encuentro llegó en el minuto 66, cuando Álvaro Ramón vio la segunda tarjeta amarilla y tuvo que abandonar el terreno de juego.
Más de veinte minutos por delante, un solo gol de ventaja y un jugador menos.
Tocaba defender.
Y el Racing defendió.
Con diez futbolistas, los verdes tuvieron que olvidarse durante muchos minutos de llevar la iniciativa y concentrarse en mantener el resultado. El Fabril adelantó líneas, acumuló llegadas y obligó a Lucas Díaz y a sus compañeros a trabajar hasta el final.
No fue un ejercicio de fútbol vistoso, pero sí de compromiso y esfuerzo colectivo. El equipo supo entender que, en aquellas circunstancias, lo importante era mantenerse junto, cerrar espacios y no regalar un empate que el rival buscaba con insistencia.
También hubo momentos de nervios, especialmente en los últimos minutos, cuando el Fabril apretó de verdad y dispuso de oportunidades para igualar el marcador. Incluso hubo una revisión arbitral en la última acción del encuentro, que terminó sin penalti.
El pitido final se recibió casi con tanto alivio como alegría.
Porque esta victoria del Racing de Ferrol fue diferente a las anteriores.
En A Malata el Racing había conseguido ganar sus tres partidos, en algunos momentos jugando bastante bien y generando numerosas ocasiones. En Riazor tocó mostrar otra cara. La de un equipo que no tuvo su mejor tarde con el balón, que supo aprovechar una oportunidad y que después fue capaz de defender una ventaja en inferioridad numérica.
Y eso también cuenta.
No conviene confundir el resultado con el juego. El Racing no fue superior durante todo el partido ni tuvo el control que nos gustaría ver habitualmente. El Fabril hizo méritos para complicarle la tarde y, seguramente, habrá aspectos que Javi Vázquez quiera corregir durante la semana.
Pero tampoco podemos olvidar de dónde venimos.
Hace apenas unas jornadas hablábamos de un equipo prácticamente nuevo, todavía buscando su sitio y necesitado de tiempo para conocerse. Ahora, después de siete partidos, el Racing de Ferrol suma cuatro victorias, un empate y dos derrotas. Trece puntos que lo colocan en la zona de playoff y permiten mirar la clasificación con una sonrisa.
Es pronto, muy pronto, para sacar grandes conclusiones. Pero ya hay cosas que empiezan a gustar.
A Malata está respondiendo, los delanteros comienzan a marcar, el entrenador encuentra alternativas en la plantilla y el equipo ha demostrado que también puede ganar cuando el partido se pone cuesta arriba.
Queda pendiente mejorar lejos de casa, aunque la victoria en Riazor supone un primer paso importante. También habrá que seguir trabajando para que el equipo tenga más continuidad en su juego y no necesite sufrir tanto para cerrar determinados encuentros.
Pero mientras todo eso llega, los puntos van sumando.
Y esta semana, además, hay que volver a hablar de la afición del Racing de Ferrol.
Lo ocurrido en Riazor fue otra demostración de que el Racing tiene detrás a mucha gente dispuesta a acompañarlo. Ya lo vimos en Lugo, pese a la derrota, y volvió a quedar claro en A Coruña. Da gusto ver tantas camisetas verdes lejos de Ferrol y comprobar que el equipo encuentra apoyo incluso en los momentos más difíciles de los partidos.
La temporada es larga y habrá tardes mejores y peores. Llegarán resultados que nos alegren y otros que nos hagan volver a casa contrariados. Pero si algo está quedando claro en estas primeras jornadas es que el racinguismo sigue teniendo muchas ganas de disfrutar con su equipo.
Primera victoria a domicilio, trece puntos y el Racing en puestos de playoff.
No hemos hecho más que empezar y todavía queda muchísimo por delante. Pero después de siete jornadas, hay motivos para estar contentos.
Esta vez Riazor se tiñó de verde. Y los tres puntos se vinieron para Ferrol.
¡AUPA RACING!

