
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | As Somozas | Domingo 30 abril 2017 | 22:15
«Para explicar el partido hay que ir a la emoción». Lanza Stili una primera frase en sala de prensa y ya resume el encuentro. Un Burgos con urgencias se veía «precipitado por la grandeza del club», por sus exigencias para evitar males mayores en el futuro. Afrontar ese tipo de obligaciones no es sencillo, máxime si toca estrenar entrenador.
Optó, a juicio del técnico del Somozas, por un «juego muy directo, no quisieron exponer». Pese a ponerse por delante, los verdiblancos repitieron errores: «Somos capaces de superar a rivales, pero hay un momento del partido donde no somos capaces de gestionar lo más sencillo del juego».
Para el preparador cedeirés, ese hecho constituía en sí mismo «un filón para explotar» por parte de los visitantes. Fue entonces cuando «empezamos a dudar» ante «un equipo que juntó líneas, 200 % agresivo; bajamos un poquito los brazos». Su grupo, añadió, no fue capaz de acercarse «demasiado a portería» ante el empuje castellano.

Stili señaló al Burgos como «justos vencedores», pero no descuidó que el esquema de los primeros minutos les tendría que haber reportado «una ventaja de 2-0» al descanso. «No somos capaces de competir en resultados, sí en juego», apuntó el entrenador, que reseñó que esta temporada se acabó experimentando «una progresión que no llegó para salvarnos».
En su opinión, «el fútbol es de los futbolistas y nuestros tres o cuatro mejores futbolistas son de talento, no de físico». Las carencias quedaron al desnudo, de nuevo, en la recta final: «En la última parte no tenemos capacidad, no es nivel de Segunda B».
No era un duelo sencillo, aspiraba a «ver a nivel emocional cómo enfrentábamos» esta contienda ante un rival que apelaría al corazón para salir a flote. Para el preparador del Somozas, «era una prueba de fuego» y los burgaleses, de inicio, comprobaban que «el balón parecía un enemigo». Poco a poco, divisaron la luz al final del túnel.