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Una comarca encadenada para curar su agonía

FERROL360 | Jueves 17 diciembre 2020 | 20:05

Miles de personas han completado este jueves la distancia que separa a los consistorios de Ferrol y Narón por la carretera de Castilla. Unos 4 kilómetros de una cadena humana —que el ángulo de las imágenes no confunda, se guardaron escrupulosamente las distancias—, cosida en las cuatro horas de paro comarcal convocadas por todos los sindicatos de Ferrolterra, Eume y Ortegal.

No ha sido esta jornada para enumerar las diferencias, sino para lanzar un grito por la unidad con la esperanza de que en algún rincón de Santiago o Madrid alguien esté escuchando. Un astillero falto de carga de trabajo e inversiones, una planta de eólicos que echará el cierre si no llega algo parecido al milagro de la Navidad y una térmica condenada dejan tras de sí un reguero de puestos de trabajo destruidos, de familias en situación vulnerable.

Decía Manel Grandal, de la CIG, que en las próximas semanas «xogámonos vivir cun traballo digno, sobrevivir ou non». Aseguraba que Ferrolterra estaba «na UCI e sen respirador». Santiago Díaz, de CCOO, asentía y repasaba en su turno de palabra ante los medios los antecedentes que nos han traído hasta aquí: reconversiones, pérdida poblacional, empresas motoras «paralizadas ou aletargadas».

Corremos el riesgo de que esta parezca una movilización más de una crisis más de las que llevan azotando Ferrolterra desde que algunos tenemos memoria, pero ahora los sindicatos claman para evitar «un deserto industrial, un niño de pobreza» y dicen tener la obligación de «esixir investimentos para a creación de postos de traballo». Jorge Ulla, de UGT, subrayó que esta era una de las zonas más deprimidas de España.

En el puente de Las Cabras, el límite geográfico entre ambos municipios, los regidores tomaron la palabra para contestar a la prensa. Ángel Mato dijo que «é máis importante ca nunca esixirlle ás administracións que traballen conxuntamente» y puso sobre la mesa, una vez más, la necesidad de aprovechar los fondos del Plan de Recuperación y la transición enérgética para reforzar la industria, así como la modernización de Navantia y el impulso a la eólica marina.

Marián Ferreiro, por su parte, habló de «situación crítica». Tanto como para «deixar de pedir e esixirlles que conten coas comarcas». La alcaldesa despreció el ostracismo al que se nos condena sistemáticamente por parte de los gobiernos y afirmó que ya es hora de que «nos teñan en conta». También ha estado presente Cristóbal Dobarro, presidente de COFER, la Confederación de Empresarios de Ferrrolterra, Eume y Ortegal.

«Non é unha cuestión de empresarios ou traballadores, senón que é unha cuestión en común da cidadanía da comarca», alentó, pidiendo que se escuchase «unha voz única e forte» que exija lo necesario para «poder ter un futuro para todos, para as nosas familias, e para os nosos fillos». Confirmando que lo de hoy era una «cuestión de solidariedade de todos os axentes da comarca» confió en «poder remar xuntos para que as nosas reivindicacións se escoiten en Santiago, Madrid e mesmo en Bruselas se é necesario».