ALICIA SEOANE | Jueves 5 de marzo de 2026 | 10:56
Flilispín Pop Up es una iniciativa que va por su segunda edición, y que ha arrasado en Navidad en la primera cita que tuvo lugar en el Parador de Turismo. Cinco creadoras ferrolanas han decidido que el talento local no solo existe, sino que merece un escaparate propio.
Así nació esta iniciativa, una propuesta que va más allá de un mercadillo: es moda, artesanía, música, un ambiente donde la creación y público se encuentren.
Detrás están Ana de la Muela, Laura González, Marta Corral, Ana Álvarez y Jasmina Martínez, aunque las dos últimas que completan el equipo, no pudieron estar en la entrevista. Todas rondan los 25 años y todas trabajan y compatibilizan sus marcas propias con su vida laboral, encontrar el hueco donde juntar a cinco mujeres, con vidas ocupadas, no siempre es fácil. Nos tomamos un café en el cantón en plena preparación de su siguiente evento que será el próximo mes de abril, el sábado Santo en la Sala de Curuxeiras.
Ana de la Muela y su marca de crochet: Meraki brand
Ana de la Muela tiene 25 años y una marca con alma: Meraki brand. Accesorios de crochet donde las flores son protagonistas: pinzas para el pelo, collares, pendientes, anillos o cinturones.
«Yo de pequeña ya ganchillaba, desde los 12 años ya me encantaba», recuerda. La culpa —o el mérito— es de su abuela, quien le enseñó desde niña. «Mi abuela siempre me hacía flores cuando era pequeña. Yo iba al cole con una flor de ganchillo en el coletero». Aunque llevaba años creando, no fue hasta 2022 cuando decidió centrarse en las flores, lanzó la marca en Instagram y la respuesta fue inmediata.
El nombre tampoco es casual. «Merali es hacer las cosas con amor, con creatividad, con pasión. Y es tal cual. Además, tiene relación con mi abuela, así que todo encajó muy bien». La vena artística le viene de familia —su madre, Heidi, es pintora— y esa herencia se nota en cada pieza.
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Marea Sunset: el mar convertido en bisutería
Lola González está detrás de Marea Sunset, una firma de bisutería artesanal profundamente inspirada en el mar. «Siempre hice pulseras y collares para mis amigas y mi familia. Y siempre me decían: haz una marca, haz una marca», cuenta. En 2024 decidió lanzarse y aquel verano confirmó que había acertado.
Conchas, recuerdos de infancia y playas ferrolanas son la base de su identidad. «Muchas conchas ya las tenía en casa, de cuando era pequeña y las recogía en las playas de Ferrol», afirma entre risas.
Su propuesta conecta directamente con la estética atlántica y con reciclaje incluido.
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15.405: cuero con código postal
Marta Corral estudió diseño de moda, aunque nunca imaginó tener marca propia. Todo empezó con un bolso de tela que hizo como regalo. Los encargos se multiplicaron y un día, tras encontrar retales de piel en una mercería, decidió arriesgar.
Así nació 15.405, una firma de bolsos artesanales de piel y cuero cuyo nombre no es casual: es el código postal de su barrio, Serantes, «mi barrio de corazón».
Sus piezas están trabajadas y grabadas a mano. «Esto lo hago con una dremel de carpintería y una lijadora de mano», explica sobre la técnica con la que personaliza el cuero. Diseño, oficio y carácter en cada modelo.
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Goiaba Studio: color, lentejuelas y alma portuguesa
Ana Álvarez, de 24 años, es la creadora de Goiaba Studio y parte del «equipazo» que impulsa la Pop Up Filispín. Su marca nace de una etapa vital en Portugal que marcó su manera de entender lo artesanal: como un proceso vivo, en constante crecimiento.
El nombre no es casual. Goiaba significa guayaba, una fruta que simboliza naturalidad, color y creatividad. Esa filosofía impregna todo el proyecto, que surge de una conexión profunda con el mundo artesanal y de su vínculo con la moda, donde tradición y creatividad se dan la mano para construir algo diferente.
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Reencuentros y mercadillos: así nació la Pop Up Filispín
Aunque algunas se conocían de pequeñas —Marta y otra de las impulsoras coincidieron incluso en la catequesis—, el verdadero reencuentro llegó en los mercadillos.
Coincidieron en eventos en A Coruña y detectaron algo evidente: faltaba un espacio así en Ferrol.
«Necesitábamos algo nuestro, sobre todo en nuestro foco de encuentro», explican. Querían un lugar donde, además de vender, se visibilizase el talento joven ferrolano en distintas disciplinas.
En la edición anterior contaron con artistas pintando en directo y ahora prometen más sorpresas.
Sábado Santo: moda, música y ambiente
La próxima Pop Up Filispín se celebrará el 4 de abril, Sábado Santo, en horario de mañana hasta la noche —previsiblemente hasta las diez u once—. No será solo un mercadillo. Habrá música, espacio para tomar algo y ambiente pensado para quedarse. «Queremos crear un sitio donde la gente esté a gusto, que no sea solo comprar. Parar, mirar, charlar», explican.
El espacio cambia según la época del año. No quieren estancarse. Buscan adaptarse al calendario y al flujo de público: en Navidad fue en el Parador; ahora coinciden con la feria del Marisco que se celebrará en el puerto.
La organización se realiza a través de Instagram, donde publican formularios de inscripción. En la última convocatoria tuvieron que hacer proceso de selección: el espacio permite entre 14 y 23 marcas según la ubicación. Buscan variedad y coherencia. «No queremos diez marcas de lo mismo», subrayan.
Las participantes abonan una cuota para cubrir gastos de sala, organización y músicos. Nada improvisado: detrás hay gestión, planificación y visión de futuro.
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Un evento que ha venido para quedarse
El objetivo es dar continuidad al proyecto y convertir la Pop Up Filispín en una cita recurrente en distintos puntos de la ciudad. Un espacio donde converjan moda, arte, música y juventud. Las sorpresas se irán desvelando poco a poco en su Instagram, su principal canal de comunicación. Cartel oficial, marcas invitadas, artistas y colaboraciones se anunciarán en los próximos días.
Ferrol tiene talento. Y ahora, también tiene su escaparate propio.