FERROL360 | Miércoles 28 de enero de 2026 | 12:15
La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada a la distribución de cocaína en Ferrol tras una operación que se ha saldado con seis personas detenidas y la incautación de más de 10.000 dosis de cocaína de gran pureza.
La intervención, bautizada como operación Oxford, culminó el pasado 21 de enero con arrestos practicados en Ferrol y en la localidad barcelonesa de Rubí. La investigación se había iniciado a mediados de 2025 y fue coordinada por el Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Ferrol-Narón, con la colaboración de la UDYCO de Barcelona.
Investigación iniciada por colaboración ciudadana
Las pesquisas comenzaron gracias a informaciones aportadas por vecinos, que alertaron de la posible venta de sustancias estupefacientes en el barrio del Inferniño. A partir de ahí, los agentes lograron identificar a los miembros del grupo, así como su estructura interna y su modo de actuación, con funciones claramente repartidas entre los implicados.
Según la investigación, la red centralizaba los pedidos a través de un teléfono, desde el que uno de los integrantes coordinaba las entregas. Los repartos se realizaban en coche y en patinete eléctrico, con un servicio operativo las 24 horas del día, todos los días de la semana.
Seis puntos de venta desactivados en Ferrol
El operativo permitió desactivar seis puntos negros de venta de droga en Ferrol, donde la organización distribuía cocaína al por menor. Además, los agentes detuvieron en Rubí (Barcelona) a uno de los proveedores del grupo, en cuya localización se hallaron importantes cantidades de dinero en efectivo y una plantación de marihuana de grandes dimensiones.
En ese inmueble trabajaban al menos tres personas en situación irregular, que también fueron arrestadas durante la operación.
Más de 10.000 dosis y 60.000 euros intervenidos
En el conjunto de la actuación policial se intervinieron más de 10.000 dosis de cocaína, 60.000 euros en metálico, tres vehículos y diverso material utilizado para la adulteración y manipulación de las sustancias.
La organización aplicaba estrictas medidas de seguridad, como el relevo periódico de los vendedores cada dos o tres meses. Tras ese tiempo, regresaban a sus domicilios en Madrid o Barcelona, una estrategia diseñada para dificultar su identificación por parte de los investigadores.
Tras pasar a disposición judicial, uno de los detenidos ha ingresado en prisión, mientras continúa el proceso judicial para el resto de implicados.
















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