Con la primavera empujando y el sol empezando a asomar, la ría de Ares vuelve a llenarse de un imagen evocadora: las Sereas das Mirandas remando con su lema por bandera—’nunca bogar sola’— demostrando que el mar también puede ser un espacio de recuperación para quien atraviesa un cáncer de mama o un cáncer de ovario. Son 13 mujeres que, dos veces por semana, se echan al agua para hacer mucho mas que deporte. Las Sereas incluso se acercan a las islas das Mirandas, que les dan nombre, como si buscasen a la criatura mitológica que las inspira.
El proyecto nació en 2022 y es pionero en Galicia. Detrás están el Club de Remo de Ares, el Concello y la Universidad de Sevilla, con la coordinación del investigador Juan Gavala. La idea es sencilla y poderosa: usar el remo adaptado como herramienta para mejorar la recuperación física y el bienestar emocional durante el proceso oncológico.
Cuando el mar no acompaña, la actividad continúa en tierra. En la sala de entrenamiento, el equipo técnico —Emma Plana y José Ramón Montero “Tombo”— guía sesiones centradas en flexibilidad, fuerza suave y movilidad, siempre adaptadas a cada participante.
Mucho más que deporte
El remo funciona como una auténtica ayuda para mover el líquido linfático, recuperar movilidad tras la cirugía y combatir la pérdida de densidad ósea provocada por algunos tratamientos. Pero lo que más destacan las propias Sereas es lo que no se mide con pulsómetros: la complicidad, el humor, la sensación de volver a confiar en el cuerpo y el simple hecho de no sentirse solas.
Porque eso es lo que construyen cada semana: una red de apoyo que hace honor a su lema. Y así, entre paladas, mareas y anécdotas, las Sereas das Mirandas siguen demostrando que, en Ares, nunca se rema sola.
