
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Narón | Sábado 23 septiembre 2017 | 16:05
Trajes y distintivos para un día solemne. Narón se ha vestido de gala este sábado por doble motivo, la despedida de un alcalde con 34 años en la corporación a sus espaldas y la bienvenida a la primera regidora en la historia del municipio. La emoción se ha traducido en palabras de elogio hacia José Manuel Blanco y deseos de futuro para Marián Ferreiro.
Marcaba el reloj las 12:33 horas de un 23 de septiembre y la que hasta ahora ha sido primera teniente de Alcaldía se hacía con el bastón de mando entre aplausos y silbidos de alegría desde el público. Los dos espacios situados sobre el salón de plenos estaban repletos de vecinos; los tres grupos del gobierno local, en pie.
Media hora antes, el que ya es exregidor se sentaba por última vez en la presidencia, como también la edil en su escaño. El secretario municipal abría la cita dando cuenta de la renuncia, sostenida por haber alcanzado la «idade legal de xubilación», como reflejaba el escrito que presentó el dirigente saliente este pasado martes en el Registro consistorial.

Recordaba el funcionario, además, que la legislación contempla la «renuncia sen perder a súa condición de concelleiro». Los grupos dijeron adiós al alcalde de los ocho últimos años en un contexto general de guante blanco, que rompía Eliximos Narón Electores. «Fixo posible algo impensable: outro virá que bo me fará», argumentaba su único edil, Alfonso Casal.
A su juicio, el regidor «non deixou de ser un peón para quen move as fichas». Consideraba también que el relevo responde a la necesidad de «sacrificar para coroar» a una nueva pieza en el entramado, comentario que llegaría a suscitar alguna risa entre el público. Y dejaba claras las distancias afirmando que no son «amigos nin creo que o vaiamos ser».
Además, ha reiterado su apuesta por «fiscalizar» al tripartito naronés y descartaba su «apoio para que lle poñan o nome a unha rúa» en su honor. A la alcaldesa le ha deseado «sorte e inspiración». Mientras, André Abeledo, de Esquerda Unida, ha valorado el «amplo apoio popular» de Terra Galega, refrendado en los últimos comicios, y ha insistido en tender la mano.

El representante de la coalición de izquierdas se ha mostrado «disposto a perder parte da nosa razón» en aras del diálogo y ha ensalzado que sea «unha muller» la que pase a dirigir la corporación. A mayores, ha augurado que el «traballo pendente poida rematarse» y le ha lanzado a José Manuel Blanco un mensaje de «moita sorte con envexa sá; quen puidera xubilarse».
Ahí llegarían los primeros aplausos del evento. Ya en el ámbito del tripartito, Pablo Villamar, del BNG, ha admitido diferencias «ideolóxicas» desde una formación que fue «oposición e cogoberno», pero ha sentenciado que fue «un pracer estar participando» a su lado en el liderazgo del consistorio.
Pedía para él «o mellor» y «vernos e seguir tomando algo». Catalina García Blanco, desde el PSOE, ha rememorado que lo conoció hace una década y que no «en todo estamos nin estivemos de acordo». En coincidencia con el nacionalista, reivindicaba «o mellor nesta xubilación» y que ojalá «todos poidamos xubilarnos». Pretende, «como veciña», tomar «un café con vostede».

Marcos López Balado, portavoz del PP, ha estimado que este no era el día adecuado para críticas de calado. De hecho, se ha referido a «una buena relación» con José Manuel Blanco, marcada por la «cordialidad», y ha reseñado que cuando «un partido gana las elecciones» es porque «será que han visto algo en usted y tiene mucha importancia».
Es más, ha destacado que su formación tendrá la «puerta siempre abierta; si quiere decirnos algo, vamos a escucharlo». Compañero de unas cuantas batallas, Guillermo Sánchez Fojo, al frente de Tega, lucía emocionado: «55 anos coñecéndonos; máis de 35 en política». Y le atribuía esfuerzos en educación, cultura, hacienda o urbanismo como «parte da historia de Narón».
«Imbéciles e escuros sempre haberá», diría evocando el himno gallego y desde la «amizade». Apelando a que en 2019 se cumplirán «40 anos de democracia nos concellos», no ha descuidado que el alcalde saliente estuvo en nueve de diez corporaciones que atesora Narón. Algo «insólito», ensalzando sus logros desde la época de la Agrupación Nacionalista Galega.
