
RAÚL SALGADO | Ferrol | Viernes 13 noviembre 2020 | 18:55
Un estudio del profesor e ingeniero Miguel Rodríguez Bugarín sobre la inclusión de Ferrol en el Corredor Atlántico ferroviario eleva a 720 millones de euros la inversión necesaria para modernizar el trazado del histórico tren entre la ciudad naval y A Coruña. El contenido del informe ha sido presentado este viernes por el alcalde ferrolano, Ángel Mato.
El regidor ha reivindicado en rueda de prensa la «creciente importancia» del puerto exterior de Caneliñas como uno de los motivos para aferrarse al lavado de cara del tendido. No en vano, ha abogado por un servicio para pasajeros y mercancías que una la rada con el casco urbano ferrolano y a su vez con el resto de Galicia y de España.
De hecho, ha asegurado que prescindir de esas mejoras restaría «competitividad» a la dársena. Ante la «fuerte contestación social» que generaron los últimos intentos por lanzar este plan desde el Estado por su posible afección a lugares de relevancia medioambiental cerca de A Coruña, el documento divide en dos tramos las actuaciones contempladas.
Tramos
Así, se centra en el trecho de Ferrol a Betanzos y en el final hasta la capital herculina. Mato ha recordado las «velocidades tremendamente bajas» del servicio, con viajes a «menos de 75 kilómetros por hora en más de la mitad del trayecto», para estimar que ha llegado el «momento de dar un paso al frente».
«Sin estos requerimientos cumplidos, ningún convoy puede adaptarse», ha dicho sobre las mercancías procedentes de Caneliñas. De los 720 millones precisos, 420 incidirían entre Ferrol y Betanzos. El alcalde ha deseado que en 2022 se pueda confirmar la solicitud para que Ferrol esté en el eje atlántico de mercancías, en cuya propuesta original ni siquiera aparece.
Por ello, ha demandado que Xunta y Gobierno hagan suyo el proyecto de Rodríguez Bugarín, que será remitido a ambas administraciones. Tras incidir en que reducir el viaje en 15 minutos sería «tirar el dinero», ha detallado que el informe situaría el recorrido entre los 35 y los 40 minutos frente a la hora y cuarto del «más rápido» de los actuales.