FERROL360 | Jueves 29 de enero de 2026 | 14:13
Criar sin pantallas —o, mejor dicho, criar con un uso consciente y saludable de la tecnología— es el objetivo de la iniciativa que está desarrollando el Concello de Pontedeume, a través de Servizos Sociais, en colaboración con el Centro de Psicología MFL, dirigido por la psicóloga clínica María de la Fuente y gracias al apoyo de la Consellería de Sanidade.
Lejos de planteamientos prohibicionistas, el programa apuesta por acompañar a las familias en un momento clave de la crianza, ayudándolas a reflexionar sobre los tiempos de uso, el tipo de dispositivos y el papel que juegan las pantallas en la gestión emocional de la infancia.
«No hablamos de no usar tecnología, sino de aprender a hacerlo bien», explican desde el proyecto. El foco está puesto, especialmente, en el uso del móvil con acceso libre a internet, y en evitar que se convierta en lo que las profesionales denominan el «chupete digital»: un recurso que calma momentáneamente, pero que impide que niñas y niños aprendan a autorregular sus emociones y su conducta sin una pantalla de por medio.
Un compromiso compartido entre familias
La iniciativa tuvo una muy buena acogida en el municipio. Para tratarse de un concello pequeño, la respuesta fue significativa: se creó un grupo de alrededor de 20 familias que decidieron dar un paso más allá y limitar el uso del móvil al menos hasta los 14 años, con la intención de extender ese compromiso incluso hasta los 16.
«No es un ‘no pueden’, es un ‘vamos a hacerlo mejor’», subrayan desde Servizos Sociais. El trabajo en grupo permite que las familias se apoyen entre sí, compartan dudas, dificultades y estrategias, y avancen juntas en un mismo marco educativo. «El grupo es clave: sentirse acompañado, saber qué hacer cuando surgen conflictos y no ir cada uno por libre».
La importancia de jugar en la infancia
El programa pone el acento en algo esencial: los niños y las niñas tienen que jugar, relacionarse, aburrirse, crear y aprender a gestionar sus emociones sin depender de un dispositivo. «Queremos que tengan una infancia feliz. Si están bien, la convivencia es más fácil y la educación fluye de una manera más sana», destacan.
La experiencia ha sido tan positiva que este año ya se está desarrollando una segunda edición, con la idea de darle continuidad en el tiempo y, ojalá, extender el modelo a otros concellos. «Esto no debería quedarse solo aquí. Es una necesidad que comparten muchas familias».
Desde Pontedeume, el mensaje es claro: educar en el uso responsable de la tecnología es también educar en bienestar, en vínculos sanos y en una infancia más libre. Porque criar sin pantallas no es ir contra el mundo digital, sino aprender a convivir con él sin que lo ocupe todo.

