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Silveira Rey estima que Míchel Alonso «tuvo mucho apoyo» y detalla la salida de Aitor Pascual

Isidro Silveira Rey y Miguel Ángel Tena, en la presentación del entrenador del Racing (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Isidro Silveira Rey y Miguel Ángel Tena, en la presentación del entrenador del Racing (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO | Ferrol | Jueves 10 noviembre 2016 | 14:44

Isidro Silveira Rey, en su comparecencia de este jueves en el estadio de A Malata, también ha tenido que responder preguntas sobre la salida del anterior entrenador. El consejero delegado del Racing ha considerado que «estuvo tres meses para girar esto» y que «la sensación era que no llevaba al equipo» al lugar deseado.

«No es el culpable», ha insistido, para remachar que se pretendía con su cese «dar un giro hacia otra persona, otro carácter; no salió de aquí después de un mes». Cuestionado por los medios sobre el respaldo de la directiva a Alonso, ha dicho que «tuvo mucho apoyo; no hago esta rueda de prensa para defender a Tena».

A renglón seguido, ha espetado un escueto «todavía no» para confesar que el equipo no ha logrado el cambio al que se opta. Igualmente, ha abordado la abrupta salida de Aitor Pascual, que trató en primera instancia «con su madre». A ella le desveló que no iban «a fichar a otro lateral derecho; creíamos que podía tener una recuperación de otro tipo».

Aitor Pascual

Con una lesión de «mayor gravedad» de lo esperado, Silveira Rey ha matizado que la «familia decidió» en base a los estudios del canterano, en su último curso antes del acceso a la universidad. El club se mostró «dispuesto» a ayudar con la intervención y que no requiriese de desembolso para su entorno: «Vi a la familia convencida; por la tarde no les valía».

Al pronosticarse que podría afectar a «los dos hombros, el coste se duplicaba». Ha aludido a «un calentón», por el cual «no se quieren reunir» y tras el cual «la madre», que «es doctora», empieza a «consultar» alternativas, algo que ve «respetable». «Se alarga, me voy a Uruguay, no se arregla», relata el directivo.

En un encuentro en el estadio con Pascual, le dijo: «Vas a perder el año». Le instó a poder «sentarme con la madre; vamos a fastidiar a tu hijo». Sin embargo, el conflicto se zanjó de otro modo: «Pidió la carta de libertad y se la di». «La mutua dice que no es accidente deportivo», ha añadido, por lo que no asumiría el coste. Ahí nació el «lío; yo quería que estuviera jugando».