STELLA MARTÍNEZ | Martes 13 de enero de 2026 | 15:06
Entrar a cenar en un restaurante y salir, sin saber todavía que has ganado el mejor viaje de tu vida, parece cosa de un sueño o el guión de alguna comedia romántica. Pero en O Galo, en Ferrol, esa idea se ha convertido en una tradición tan real como sorprendente.
Por segundo año consecutivo, el local sortea dos billetes de avión de ida y vuelta para dos personas a cualquier destino del mundo, una iniciativa que mezcla gastronomía y sueños viajeros: las dos pasiones de Fran Caballero y Pili Laguna, dueños del restaurante de la calle María.
La mecánica es sencilla: comer, disfrutar y dejar tu ticket de compra en la urna del local.
Fran, propietario de O Galo, explica que el sistema no tiene trampa ni letra pequeña.
«El ticket de la comida es la participación», resume. Con un consumo mínimo de 40 euros, el cliente rellena sus datos y entra automáticamente en el sorteo. No hay suplementos, ni menús especiales, ni sobrecostes.
El 25 de febrero, el sorteo se realizará ante notario, y el premio consiste en dos billetes de avión con origen y destino final en Madrid, siempre con Iberia o Air Europa y en vuelos directos. Las fechas son amplias y flexibles: del 1 de julio de 2026 al 1 de marzo de 2027.
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«Queríamos regalar algo inolvidable a nuestros clientes»
La idea nació casi por casualidad. «Queríamos regalar algo a nuestros clientes», recuerda Fran. «Un jamón está muy bien, pero cuando se acaba… se acaba. Queríamos algo inolvidable».
Viajar es una de las grandes pasiones de Fran y su mujer Pili, así que decidieron trasladar ese hobby al negocio. El objetivo era claro: regalar una experiencia, no un objeto.
«Queríamos dejar soñar a alguien por un momento, pensar en esa familia que quizá nunca podría permitirse un viaje así. Darles esa oportunidad», describe Pili.
El año pasado participaron unas 400 personas, una cifra que esperan repetir este año. El plazo para participar termina el 24 de febrero, se pondrán en contacto con el ganador el 25 de febrero alrededor de las 12:30 horas y el 1 de marzo se compartirá la imagen oficial con la persona premiada.
Tras el sorteo, el protocolo es claro: tres días para localizar al ganador y 20 días naturales desde el primer contacto para que decida su destino. Después, reunión cara a cara para cerrar todos los detalles.
De unas ‘primeras veces’ en Ferrol a un viaje para toda la vida
Carmen Martínez, murciana afincada en Ferrol, lo sabe bien. Llevaba tan solo seis meses viviendo en la ciudad naval cuando se proclamó ganadora del sorteo del año pasado, y todavía habla del premio con emoción intacta.
«No tenía ni idea de que existía el concurso», confiesa. No conocía el restaurante y fue a cenar casi por casualidad, invitada por un amigo. «Comimos chipirones, pulpo, raxo… me encantó el sitio. Y ahí quedó».
Días después, sonó su teléfono en pleno trabajo, y al otro lado estaba Fran.
«Me dijo que había ganado y yo no entendía nada. Me olvidé completamente de que había rellenado el papel».El grito fue inevitable. Pensó que era una broma. No lo era.
Argentina, sin dudarlo
Carmen no se lo dijo inmediatamente a su pareja, Zeben Riquelme. Prefirió guardar la sorpresa.
«En el camino a casa lo tuve claro: Argentina, sí o sí. Siempre habíamos hablado de ir».
Había planes alternativos -Costa Rica era otro-, pero desde el primer momento el equipo de O Galo confirmó que Argentina era posible. Y así fue.
El viaje duró 28 días, del 26 de noviembre al 21 de diciembre.
«Nunca habíamos tenido la oportunidad de viajar así, tanto tiempo y tan lejos. Fue el viaje de nuestra vida».
Recorrieron el país de norte a sur, casi siempre en avión. Selva, hielo, océano.
«Las cataratas de Iguazú, el glaciar Perito Moreno, las orcas, los pingüinos en la Patagonia… es imposible quedarse con una sola cosa», recuerda emocionada la murciana.
No hubo prisas. No hubo peros. Incluso el trabajo acompañó y permitió los días libres.
«Fue increíble de principio a fin».
Mucho más que un sorteo: «Esto es una experiencia para toda la vida, no se nos va a olvidar jamás»
Desde entonces, Carmen y su pareja han vuelto varias veces a O Galo. Incluso cenaron allí la noche antes de marcharse al viaje, para despedirse.
«Esto es una experiencia para toda la vida. No se nos va a olvidar jamás», cuenta entusiasmada.
Ese es, precisamente, el objetivo del sorteo: crear recuerdos que no caducan.
Este año, O Galo vuelve a poner el mundo sobre la mesa. Puede que entres a cenar sin pensar en nada más que en sus chipirones o su raxo-también inolvidables- pero salgas soñando con cruzar océanos. Porque, a veces, el viaje empieza mucho antes de subir al avión… a veces, empieza en O Galo.
















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